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WAKANA REUNION 2020
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Metropoli

Wakana Reunion, escapada al paraíso “hippy chic” de la electrónica

¿Un festival boutique, 100% sostenible y en pleno Parque Natural de Los Alcornocales? ¿Un imposible o el sueño húmedo de la bohemia electrónica hecho realidad? Atendiendo a la segunda edición de Wakana Reunion, que se celebra entre el viernes 17 y el domingo 19 de mayo en la mencionada zona protegida de la provincia de Cádiz, más bien la segunda opción.

Lo explica Luis Félix Loaz, codirector del festival, que en su debut de 2018 ya colgó el cartel de sold out y este año va por el mismo camino. “Tanto mi socia, Julia Catalán, como yo llevábamos mucho tiempo trabajando en proyectos relacionados con la música electrónica. Pero llegó un momento en que nos pareció que todo estaba muy visto: macroconciertos para miles de personas, que van a emborracharse en vez de ir a disfrutar de la música o a conocer a las personas que tienen a su lado. Por eso decidimos crear algo que fuera más una experiencia que un festival. Y, claro, para eso también hacía falta limitar el número de asistentes, para que todo fuera más familiar y se pudiera respetar el entorno natural”.

Un festival para apenas 1.000 personas

Con ese planteamiento no resulta extraño que las 1.000 entradas a la venta estén volando(aún se pueden encontrar las últimas en su web, que sirve como filtro de preselección), aunque el propio Loaz reconozca que no son especialmente económicas para un cartel tan minoritario como el suyo: 70 euros el pase de un día y 150 el abono de tres días. Aun así, en 2018 hubo asistentes de más de 25 nacionalidades y este año podrían llegar hasta las 50.

Pero, ¿qué es lo que atrae a tanto público internacional hasta este Parque Natural de 180.000 hectáreas cerca de Benalup-Casas Viejas? En primer lugar una programación musical 24 horas al día (non stop, que se dice) que se sale del sota, caballo y rey de esas decenas de “festi-clones” veraniegos que asolan la península cada verano cual hunos del indie-mainstream más ramplón.

Así es el cartel de Wakana Reunion

Entre los 36 artistas de este año destacan dos nombres por encima de todos: Alice Phoebe Lou, una joven cantautora pop sudafricana de voz planeadora y presencia magnética; y Acid Pauli, el alter ego del germano Martin Gretschmann (también miembro de The Notwist o Console) que aquí da salida a su faceta más technófila. Al margen de nombres como NickodemusMiraKalabreseOtzeki Yokoo, el resto del “lineup” está pensado para descubrir nuevas propuestas entre la electrónica de diversos pelajes y la new age atmosférica, con paradas en el flamenco, el soul o la cumbia.

Otro de los puntos fuertes de Wakana Reunion son su infinidad de actividades paralelas. La cita, que se celebra en un valle con vistas a un lago rodeado de restos fenicios, dólmenes neolíticos y cuevas con pinturas rupestres, ofrece diferentes opciones para practicar deportes acuáticos (como el kayak, el paddle surf o el esquí acuático) y también una wellness area con todo tipo de actividades dedicadas al bienestar: diferentes tipos de yoga (yin yang, flow, hatta, partner o hoop), ceremonia de cacao, ecstatic dance, meditación electrónica, om singing y demás rituales mindfulness.

Un ‘Burning Man’ a la española

Como guinda, un mercado con productos artesanales de jóvenes creadores, diferentes stands de gastronomía (con opciones carnívoras, vegetarianas y veganas) y unas cuantas propuestas de alojamiento dentro del recinto: tipis, yurtas de Mongolia o bell tents. Todo un paraíso boho (o hippy chic, que tanto da) que este año lleva el subtítulo de Full Moon Edition, ya que la cosa coincide con la luna llena de mayo. “Hay quien nos ha comparado con el festival Burning Man (en Nevada, EE.UU), Fusion (en Alemania) o, incluso, con Coachella (en California), aunque yo no le veo mucho sentido porque todos ellos son gigantescos”, advierte el propio Loaz.

Y es que el concepto Wakana (un nombre que para los indios sioux significa sagrado y para los japoneses, armonía musical) prioriza el respeto al entorno natural donde se celebra. “En 2018, nada más terminar -recuerda el codirector-, llegó la patrulla de medio ambiente para verificar que todo estaba en orden. Acabaron dándonos la enhorabuena, porque no había ni una colilla en el suelo. Nuestro público sabe que está en un Parque Natural y no se le ocurriría hacer semejante guarrada”. Y remata: “Este año queremos convertirnos además en uno de los primeros eventos musicales 100% sostenible de Europa, en el que todo se recicle y no se utilice nada de plástico”. Otro tipo de festival parece posible.

Published by Metropoli

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